Esos seres tan babosos! Glándulas salivales de perros y gatos
MVZ Cecilia Vignau Ruíz
Si
tu perro o gato te ha despertado alguna vez lamiendo tu cara no
necesitamos decirte que tienen saliva y mucha. Las principales glándulas
salivales en el perro y el gato son la parótida, sublingual,
mandibular y cigomática o infraorbital.
Ahora bien, la saliva en perros y gatos carece de actividad enzimática
de interés, su función es mojar el alimento para facilitar
su paso hacia el estómago y aportar humedad a la membrana
mucosa oral, proceso de especial importancia para la eliminación
de calor en los perros puesto que prácticamente carecen de
glándulas sudoríparas así que tanto el jadeo
como la humectación de la mucosa oral son indispensables
en el mecanismo de regulación de la temperatura corporal.
Las enfermedades en las glándulas salivales rara vez se
presentan pero no significa que nuestra mascota está exenta
de padecer, por ejemplo, fistulización, necrosis, neoplasias
- una de las afecciones más comunes- , sialolitos,
abscesos o quistes y bloqueo o mucocele salival.
EL MUCOCELE
El mucocele salival es la alteración que ocurre con mayor
frecuencia en perros; en gatos no es tan frecuente y cuando se presenta
se le asocia con daño previo a la glándula sublingual
y a la parótida. Se define como la alteración del
funcionamiento de las glándulas salivales debida a la acumulación
excesiva de saliva en el conducto de la glándula, en el tejido
circundante o bien dentro de la propia glándula. Se desarrolla
como una hinchazón o abultamiento fluctuante e indolora,
en la región submandibular o cervical o bien en la región
sublingual, en este caso se le denomina ránula.
Junto con el mucocele generalmente se observa de manera secundaria
la ruptura de un quiste del conducto salival. El problema mayor
es la localización superficial de la glándula parotidea
que la hace susceptible de heridas ocasionadas en peleas, trauma
directo por cirugías faciales o de oído.
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