¿Qué
es lo que ven los gatos?
MVZ PhD Gustavo Adolfo García Sánchez
En múltiples ocasiones hemos querido saber si los animales
son capaces de percibir los colores o si es correcta aquella vieja
aseveración de que su visión es en blanco y negro.
Hoy en día sabemos diferentes cosas sobre la capacidad visual
de los animales, las cuales seguramente te ayudarán a entender
mejor a tu gato.
Inicialmente debemos pensar que los gatos tienen un campo visual
frontal binocular de aproximadamente de 850, semejante
al del perro, más amplio que el de los humanos y mucho menor
que en los caballos, que le permite percibir un amplio campo de
acción por delante de su cara.
Así mismo parecen responder mejor a los colores de longitud
de onda corta, entre los que destacan los azules y los amarillos,
mientras que tienen dificultades para distinguir los verdes y los
rojos.
La retina de los gatos muestra una alta población de los
fotorreceptores -células capaces de captar energía
luminosa- llamados bastones, los cuales funcionan bajo condiciones
de poca luminosidad, a diferencia de los humanos, que tenemos una
gran concentración de conos, los cuales perciben los colores
y se activan bajo condiciones de luz intensa. Dado que los bastones
no funcionan con la luz del día, es muy probable que los
gatos dependan de sus pocos conos para lograr la resolución
visual durante el día; por otro lado, su mundo visual de
amarillos y azules es de tonos brillantes.
Lo que normalmente observamos como rojo es simplemente un tono
gris oscuro para los gatos, y parte de los tonos verdes no pueden
distinguirlos del blanco. Aquellos colores que aparecen brillantes
o ricos para nosotros son de un tono pastel para los gatos: un campo
de pasto verde les parece blanquecino, mientras que un grupo de
rosas rojas con tallos verdes es para ellos un grupo de flores oscuras
con tallos blanquecinos.
Los errores de refracción en los gatos son muy raros, pero
cuando llegan a existir tienden a producir miopía de aproximadamente
-1.5 dioptrías. La agudeza visual en los gatos es muy pobre:
apenas 0.2 veces la de los humanos, 0.33 veces la de los caballos
y 0.5 veces la de los perros. Si la visión normal en el humano
es de 20/20, en el perro es de 20/50, en el caballo de 20/33 y en
el gato de 20/100.
Cuando es necesario remover cataratas en las diferentes especies
se utiliza la colocación de lentes intraoculares. Un lente
intraocular de corrección postcirugía de cataratas
en humanos es de 19 dioptrías aproximadamente, en el perro
de -41 dioptrías y en el gato es de +55-65 dioptrías.
La gran cantidad de axones de diámetro largo en las células
ganglionares de la retina del gato, indican que tienen una excelente
percepción del movimiento y una gran capacidad de contraste
temperal. El perro y el gato tienen poco acomodativo y, por lo tanto,
una pobre capacidad para enfocar objetos cercanos; sin embargo,
como una compensación de esta deficiencia, la curvatura de
la cornea en ambas especies es mucho mayor que en el humano; como
consecuencia, la cantidad de luz necesaria para estimular una respuesta
luminosa en la retina del gato sea seis veces menor que la que necesitamos
los humanos. Esto facilita su actividad nocturna. Un gato será
capaz de ver la televisión siempre y cuando los destellos
de la pantalla sean por arriba de 60 veces por segundo. La posición
vertical de sus pupilas les permite un grado de corrección
amplio para el astigmatismo horizontal.
Los gatos siameses tienen pocas células ganglionares en
su retina, poca estereopsis -visión binocular que da profundidad
al campo visual-, poca agudeza visual y una gran cantidad de fibras
nerviosas que, procedentes de un ojo, se cruzan hacia el lado contrario
del cerebro. Esto resulta en una muy pobre percepción visual
con la porción medial o nasal de su retina, lo cual es compensado
con esotropía nasal -estrabismo medial- para exponer más
fácilmente las porciones laterales de sus retinas y así
tener una mejor percepción de los movimientos. Entre más
estrabismo tiene un gato, más cantidad de sus fibras nerviosas
están entrecruzándose en la porción contra-lateral
de su cerebro.
Conclusión: no se preocupe por comprarle una televisión
a colores a su gato o por vestir su habitación con hermosos
arreglos florales de rosas rojas; tampoco pretenda que disfrute
con esas antiguas películas mexicanas de baja resolución;
simplemente llénelo de colores amarillos o azules y esté
seguro de que cualquier cosa que se mueva rápidamente enfrente
de sus ojos, aunque sea de noche, será perfectamente detectado
por él.
MVZ PhD Gustavo Adolfo García Sánchez
Oftalmólogo veterinario
Av. Coyoacán 1141
Col. del Valle
C.P. 03100
México, D.F
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