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GATOS/EL GATO EN LA HISTORIA


El gato en la historia

MVZ. Jorge Luis Maldonado


Según los historiadores, Egipto es la segunda civilización más antigua que ha existido en el mundo; la primera fue la de Mesopotamia. Las civilizaciones griega, romana y todas las demás, basaron gran parte de su conocimiento astronómico, arquitectónico, médico, matemático y filosófico en el de los egipcios.

Es casi imposible escribir sobre la historia del gato sin tener que mencionar la religión y la superstición. Ra, dios del Sol tan amado por los egipcios, era representado por un gato. El gato daba calor a la Tierra, gracias a ello había vida y era símbolo del bien, de la naturaleza, de la fertilidad, el amor, la misericordia y de la salud.

Una de las funciones principales de Ra era la de pelear contra Rerek o Apap, la serpiente de la oscuridad. Cada noche se libraba una batalla entre el bien -la luz- y el mal -la oscuridad. La madre divina era conocida como Isis, y también se representaba con una figura felina. Era asociada con la luna.

Pero... ¿por qué se le daba un trato tan especial a los gatos? La respuesta es muy sencilla. Sus ocupaciones eran principalmente de compañero, pero tenía un rol económico muy importante que era el de destruir ratas y víboras, las dos plagas mayores del mundo civilizado de ese entonces. Los gatos protegían las cosechas de la voracidad de las ratas y protegían a los cazadores de ser mordidos por serpientes en los pantanos.

La legislación egipcia era muy avanzada, a tal grado que existía la pena de muerte para el que causara la muerte de un gato; sólo podía salvarse aquél que pudiera demostrar, sin lugar a dudas, que había sido accidental. Para mostrar luto ante la pérdida de un gato, los egipcios se depilaban las cejas, se rasuraban la cabeza o incluso practicaban largos períodos de ayuno. Los gatos fueron de los pocos animales que eran embalsamados y momificados igual que los humanos. Incluso existían cementerios especiales para ellos. Los pocos gatos momificados que se han encontrado hasta la fecha, indican que en Egipto la raza Abisinio era la única raza que había.

El amor de los egipcios por los gatos fue su tendón de Aquiles al ser conquistados por los persas. Cambises II ordenó a sus soldados atacar el fuerte egipcio, pero en vez de que llevaran armas y escudos, agarraron a los gatos y los utilizaron como escudos; los egipcios, obviamente, se rindieron para no correr el riesgo de matar o lastimar un sólo gato. Durante esta ocupación, los persas profanaron algunos de los templos, ídolos y hasta abrieron algunas de las momias para ver cómo estaban hechas, con lo que se ganaron el odio de los egipcios. Sin embargo, el persa respetó siempre al gato y aunque no lo reverenció, lo trató como a cualquier egipcio, por lo que el gato vivió en la misma forma a pesar de la ocupación persa.

Los griegos trataron a toda costa de llevarse a los gatos para proteger sus cosechas de las ratas. No obstante, los egipcios amaban tanto a sus gatos que jamás les permitieron salir fuera de sus territorios. Hubo incontables intentos por sacar a los gatos de Egipto, pero todos fueron infructuosos.

Durante la ocupación romana, tras la muerte de Cleopatra, los gatos dejaron de ser protegidos por las leyes y con la caída de Egipto, se hundieron. Esta falta de protección difundió una raza de gatos mejor adaptada para sobrevivir: el europeo doméstico, que terminaría por ser la raza más conocida del mundo. Los romanos no maltrataron a los gatos e inclusive algunas legiones utilizaron escudos en los cuales se representaban gatos.

Varios años más tarde, Moisés logró sacar a los hebreos de Egipto. Durante este éxodo, los gatos lograron salir de Egipto. El general del ejército egipcio, tras verse derrotado en el mar rojo, decidió no volver más, y se fue con su familia a Escocia, llevándose consigo algunos gatos.

El gato en Escocia siempre ha sido muy querido. Los escoceses dicen que una persona es "valiente como un gato" y además de valor, el gato simboliza independencia, pulcritud, astucia y paciencia. Es un hecho que en cada una de las embarcaciones de Gran Bretaña era obligatorio llevar un número mínimo de gatos para cuidar los alimentos, evitar que los roedores hicieran estragos en los navíos y proteger a los marinos de ciertas enfermedades transmitidas por las ratas.

Durante esta época, a pesar de que existieron tantos casos de brujería y persecución en Escocia, no se tienen datos de sacrificios, maltratos o actos de crueldad en contra de los gatos. Sin embargo, la Inquisición sí dio la pauta para que el gato fuera satanizado y perseguido durante varios años en otros países.

Una vez desatada la Inquisición, que habría de durar en los países europeos no años, sino siglos, el gato atravesó el mar con los españoles y llegó hasta América y desde luego a México. En la Inquisición romana cientos de miles de gatos fueron sacrificados, hervidos en agua o aceite y quemados vivos en hogueras. Cualquier persona que diese alimento a un gato podía ser acusada de hacer brujería, le expropiaban sus bienes, la torturaban, encarcelaban y hasta la quemaban en la hoguera.

Quizá sea por esta misma persecución felina en Europa que las plagas propagadas por los roedores cobraran miles de víctimas hasta casi diezmar la población de esos años. Debido al peligro de que la peste terminara con toda la población de la época, se sintió la necesidad de declarar nuevamente al gato como animal limpio, quien acabó con las ratas y consecuentemente, conla plaga.

Cuando Napoleón Bonaparte intentó atacar Gran Bretaña, una de sus mayores preocupaciones por aquella época eran las ratas que vivían entre sus ejércitos y en toda Europa. Lo que más le inquietaba era el desperdicio de alimentos y las enfermedades que propagaban estos animales. En varias ocasiones le sugirieron que empleara gatos, pero como les tenía fobia, siguió insistiendo en raticidas.

Birmania estuvo bajo la ocupación inglesa desde 1885 hasta 1940, cuando Japón la conquistó. Entre la ocupación inglesa y la japonesa hubo un lapso de un año, durante el cual llegaba propaganda japonesa constantemente. El pueblo, desconcertado, no sabía a favor de quién estar, si con los ingleses o los japoneses. Al observar que la gente de Birmania amaba y honraba a los gatos, astutamente el ejército recibió instrucciones de pintar un gato blanco en sus aviones y poner la figura de uno de estos gatos sobre su uniforme. Incluso algunos llevaban gatos blancos en sus brazos. Con esto, los ingleses se ganaron la confianza de los birmanos y se estima que con esto, se salvó la vida de miles de ingleses durante la Segunda Guerra Mundial.

Mahoma, fundador de la religión musulmana y el que dictó todas las leyes de los árabes, amaba a los gatos, por lo que siempre estaban con él ya fuera en su casa o durante sus predicaciones. El más famoso de sus gatos fue una gata llamada Muezza. En una ocasión en que Muezza estaba dormida sobre la manga de la túnica de Mahoma, el profeta tuvo la necesidad de salir y prefirió cortar la manga de su traje en lugar de interrumpir el sueño de Muezza. Se dice que a su regreso, la gatita le dio las gracias singularmente inclinando su cabeza; Mahoma, complacido, le dio el poder tanto a ella como a los demás gatos, de caer siempre de pie.

Adaptado del libro "El Maravilloso Mundo de los Gatos" de la Dra. IreneJoyce Blank Hamer.

El MVZ Jorge Luis Maldonado es egresado de la FMVZ de la UNAM,
webmaster de la Federación Canófila Mexicana (FCM), encargado de publicidad de la FCM y autor de la columna Felinoticias de la revista Perros pura sangre.

Correo electrónico: daybit@hotmail.com

       


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