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| PERROS/CRONICAS/PRECURSOR
LITERATURA PERRUNA |
José Joaquín Fernández de Lizardi: precursor
de la literatura perruna
Salvador Ávila
El
13 de noviembre de 1775 nació en la ciudad de México
José Joaquín Fernández de Lizardi, quien llegaría
a ser el redactor del más célebre de los semanarios
de nuestra historia de Independencia: El Pensador Mexicano.
La fecundidad de Lizardi es incomparable, pues fue periodista, político,
novelista y poeta. Se sirvió de la novela como un género
a propósito para la propagación eficaz de sus ideas
políticas y de regeneración social. Los errores de
la educación, los vicios sociales, las torpes reglamentaciones,
los abusos de la autoridad, los rancios privilegios, están
espotánea y admirablemente expuestos y ridiculizados en sus
novelas: El Periquillo Sarniento, Noches tristes y día
alegre, La Quijotita y su prima y Don Catrín
de la Fachenda, este último trabajo póstumo aparecido
en 1832. Creyente y defensor de la instrucción pública,
él hizo considerar la escuela como meta suprema, sin la cual
la libertad resultaría infructuosa.
Lizardi no sólo tiene el mérito de ser el primer
novelista hispanoamericano -su novela picaresca El periquillo
Sarniento es un magnífico retrato de nuestro país
en vísperas de la Independencia-, sino también el
de ser el primero que introdujo a los perros en la literatura mexicana
de una manera decisiva. Lizardi es quien realmente inaugura la tradición
literaria sobre perros en México, aunque antes que él
hayan escrito sobre estos animales cronistas como Las Casas, Bernal,
Sahagún y Muñoz Camargo; y sabios como Carlos de Sigüenza
y Góngora y Francisco Javier Clavijero.
Sin duda las "Honras fúnebres a una perra", a
las cuales les dedicó el capítulo XXV de La Quijotita
y su prima, constituyen la consagración perruna
de Lizardi; y si bien a primera vista las "Honras..."
dan la impresión de ser un panegírico sobre la raza
canina, en realidad se trata de una sátira y una burla implacable
de Lizardi contra las personas que aman a los perros de una manera
chocante. El que sigue es un pequeño fragmento de las "Honras
fúnebres..." de la perrita Pamela.
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